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lunes, 8 de agosto de 2011

Narco-aviones

Una amplia pista clandestina funciona a 80 km de Loreto
Recreo
- Una avioneta detenida en plena pista clandestina, dos camionetas 4 x 4 y media docena de hombres armados en las amplias y solitarias salinas, bien lejos de todas las miradas curiosas.
El hallazgo dejó perplejo a un grupo de cazadores al extraviarse en Choya, el viernes pasado, cuando se encontraron con los extraños visitantes, considerados genuinos exponentes del narcotráfico.
El suceso alteró la parsimonia de los habitantes en el paraje El Salvador, distante 80 kilómetros al oeste de la ciudad de Loreto (Loreto) y a 140 de la capital santiagueña.
También disparó el comentario de los pobladores en Jumi Pozo, El Salvador, El Escondido, Palo Verde, Tres Remansos, La Puerta, Pozo Verde, Cerro Rico, en los límites departamentales de Loreto y Choya.
La historia fue protagonizada por cazadores de Capital y La Banda: "El viernes caminamos varios kilómetros y nos perdimos. Era de siesta. A casi 3 kilómetros de una escuela (Nº 933 "Yolanda Ramos") aparecimos en una pista limpia. A la distancia se veía una avioneta. Llegó rápido una camioneta y bajaron hombres armados", relató un cazador.
Conocedores del territorio
"¿Qué buscan?", preguntaron los sujetos armados. "Nos hemos perdido", respondieron los cazadores. Cuan baqueano del territorio, uno de los desconocidos descendió de una confortable 4 x 4 e instruyó a los cazadores sobre el camino que los conduciría de regreso.
La situación descrita indicaba que la avioneta acababa de aterrizar en la pista y que las camionetas tenían la función de recoger la carga, que se sospecha era droga.
Que una aeronave aterrice o deje caer sugestivos paquetes no es casualidad. Exactamente, a un kilómetro de los poblados, se inicia un inmenso salar (Salinas Grandes), que abarca las provincias Santiago del Estero, Córdoba, La Rioja y Catamarca.
"Por las Salinas y toda la región de El Salvador pasan cosas raras", explicó un poblador que nació hace 60 años en la zona. "Desde hace algún tiempo -de noche- nos quedamos `chusmeando´ (hablando) y a ver aviones que pasan para el oeste", comentó.
Al igual que muchos habitantes de esa región, el entrevistado delata su inequívoca desconfianza, pero ratifica lacónico un secreto confiado a pocos: "Vemos motos, camionetas y aviones. No se sabe para qué, pero se ve que no son de aquí", enfatiza.