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jueves, 18 de agosto de 2011

Sucesos extraños en el hospital de niños de Santiago del Estero


Conmoción por extraños sucesos en el ex edificio del Hospital de Niños

Trabajadores aseguran que vieron apariciones, escucharon llantos de criaturas y todo tipo de situaciones fuera de lo normal. Un sacerdote bendecirá el lugar.



Carlos tiene 26 años, y hace cuatro que trabaja haciendo vigilancia en el edificio donde antes funcionaba el Hospital de Niños “Eva Perón” de esta ciudad. Cumple esa función desde seis meses antes del traslado del centro asistencial a su nuevo edificio, y es quien asegura que siempre se vivieron extrañas situaciones en el lugar.

Relata con absoluta seguridad sobre ruidos, quejidos, murmullos, abrir y cerrar de puertas que escuchan por los desolados pasillos y habitaciones del lugar. Dice no ser el único que experimenta estas situaciones, sino que también le ocurren a sus compañeros de trabajo.

Y aporta un dato singular: sucede a cualquier hora del día, no sólo de noche, como muchos supondrían.

Quizás la más singular de estas experiencias -y una de las más recientes- es la que quedó registrada en el Libro de Guardia, donde se anotan todas las novedades del servicio. En ese cuaderno espiralado, el 19 de julio quedó asentado un hecho sin explicación.

“Un día estaba haciendo la ronda y fui a la cocina porque se escucha un murmullo en el pasillo. Llamé a mi compañero y escuchábamos que varias personas hablaban muy concentradas. Fuimos acercándonos y notamos que las voces provenían del despacho de la Dirección. Tocamos el picaporte como para abrir la puerta y se callaron. Pero después no se encontró nada. Y esa oficina no tiene otra salida que la puerta donde estábamos nosotros”. La novedad fue anotada e informada al día siguiente a la responsable del área, que revisó su oficina y no halló absolutamente nada fuera de lugar.

El relato más reciente, es el de una empleada de la dependencia que allí funciona actualmente, de que caminando por un pasillo vio a un hombre alto, vestido de negro, parado frente a una puerta. Cuando pasaba ya, advirtió que en esa oficina no había nadie a esa hora, por lo que volvió sobre sus pasos para preguntarle a quién buscaba o qué deseaba, pero no lo encontró, había desaparecido repentinamente. Lo insólito del caso fue que cuando le preguntó al guardia que estaba en el hall que da acceso a ese pasillo, él le dijo que nadie había entrado ni salido de allí.

“Había pasado un año desde que el hospital había quedado vacío, y comenzaron a escucharse muchas cosas extrañas. Bebés que lloraban en la parte donde funcionaba la terapia, fue algo que se escuchó por las noches durante todo un mes. También se oyen murmullos, se ven sombras, y esto no es algo que me pasa sólo a mi, mis compañeros también ven y escuchan lo mismo”, asegura Carlos.

Si bien parece que la mayoría de las personas que trabajan en el servicio de vigilancia del lugar parecen haberse acostumbrado a estas situaciones, algunos la pasaron mal por las apariciones de las que fueron testigos.

Aparición

Relató con asombro, que en una oportunidad, un compañero suyo hasta llegó a hablar con una aparición, por lo cual debió ser asistido luego de sufrir un desmayo, después de la insólita experiencia.

“Una vez, dos compañeros fueron a realizar una recorrida por la parte de arriba del edificio, donde se encuentra la cocina. En un momento, uno de ellos vio que el otro hablaba con alguien y se quedó mirándolo. De pronto dejó de hablar y cayó desmayado. Entonces lo auxilió, y lo calmó una ves que reaccionó, porque estaba muy alterado y no dejaba de llorar”, relató Carlos.

La historia siguió cuando el compañero que se había desmayado le comentó lo que había visto: “Era una mujer que le decía que trabajaba en la cocina, que había tenido a su hijo de este hospital y se lo habían llevado a La Banda, y le pedía que por favor lo ayude a buscarlo porque lo quería ver, y ahí fue que se desmayó”.

Siguiendo con este tipo de experiencias, Carlos recordó también que no hace mucho, estaba con su compañero escuchando música, luego se fue al baño y al regresar escuchó que se reiniciaba una computadora, pero ninguna estaba encendida a esa hora.

“Vino mi compañero y me preguntó si había escuchado el ruido de la computadora. Los dos escuchamos lo mismo y no estábamos a la par, estábamos distanciados. También me dijo que me había visto salir de una de las salas donde había computadoras vestido de negro, y yo en ese momento estaba de blanco”, prosiguió el custodio al insistir en que “se veían muchas sombras” en el lugar.

Otro momento extraño vivió Carlos un domingo a las seis de la mañana, cuando escuchó “el sonido de un órgano y como coros en la parte de arriba; que sonaban y dejaban de sonar”. Analizando el sonido, Carlos entiende que “no hay posibilidad de que sea de los vecinos porque viven lejos y es gente grande”.

A lo largo de toda la entrevista, el guardia fue consultado sobre posibles explicaciones lógicas, como el eco de sonidos que se deformen o que provengan de las casas vecinas, pero siempre insistió en que se trataba de sonidos muy específicos y que en varias de estas oportunidades, como consta en sus relatos, fueron percibidos por dos personas, juntas o separadas, pero del mismo turno.